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    "Lo que buscas existe
    dentro de lo que encuentras."


    Benjamín Prado dixit.


    "Con los recuerdos de otra memoria me sentaré tranquilamente y dejaré... que el tiempo me alcance".

    Daniel Melero

    ...y de fondo: Honest with me - Bob Dylan
    -----------------------------------------------------------------------

    Crónica publicada en El Periódico de Catalunya

    BARCELONA, 7-7-2004
    Poble Espanyol


    "Se ha escrito mucho sobre la afición de Bob Dylan a cambiar cada noche el repertorio, a huir de sí mismo. Eso no es actitud, sino sensatez. La rutina consume al hombre y seca la inspiración. Él es consciente de ello y como a sabio y a canalla no le gana nadie, se dedica a renovar y deconstruir su cancionero día a día. Confiando en las prestaciones de su banda, maltrata el teclado y escupe sus versos. "Vosotros tocad bien y yo haré el Dylan", parece decir.

    El concierto empezó torcido, con una agónica y afónica The wicked messenger y un The times they are a-changin' durante el cual Dylan tosió y escupió un pollo que habría ahuyentado a todas las gallinas de la granja de Maggie. A partir de tan insólito punto de inflexión, todo fue a mejor. Y, diríase que, sorprendido por la calurosa reacción del público en Just like a woman, el de Duluth cantó mejor y enfiló un bloque excepcionalmente disfrutable con Stuck inside of mobile with a Memphis blues again, Ballad of a thin man y una correosa Highway 61 revisited.

    Pero no, los conciertos de Dylan no son especialmente disfrutables en un sentido físico o sensitivo. Generan un placer más intelectual. En ellos se establece un extraño juego de espejos: el cantante mira a la banda, ésta se proyecta en las canciones y el público caza lo que puede. Las jeroglíficas deconstrucciones de sus clásicos son un pasatiempo para los expertos y una gamberrada para los no iniciados. Pero incluso en tan anárquica disposición --la banda cumple y brilla, mientras él entra y sale de la pieza cuando quiere-- llueven memorables interpretaciones.

    Contra lo que pueda parecer, Dylan trata al público con respeto. Lo considera inteligente y por eso no le da lo que espera. El concierto es una exigente prueba de dignidad y astucia en el que invita a enterrar la nostalgia y disfrutar nuevas canciones con viejas letras, a saborear el presente, no el pasado. Pero no va a sonreír. Tras más de 40 años de carrera, sigue siendo dueño de su destino. El último independiente. Un triunfador. "


    2004-07-09 | categoría: textos ajenos | enlace | 39 comentarios | imprimir

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    Comentarios

    1
    De: Xavi Fecha: 2004-07-09 09:58

    Es una de aquellas cosas que voy a recordar toda la vida, lo sé. Me atrevo a decirles que es el mejor concierto que he visto. Fue impresionante estar ahí delante del mito musical más grande que queda en la música, oir sus canciones, sentirlas en carne propia.

    El señor Dylan apareció como si fuera un dios, consciente de lo que representa, como si no supiera ni le importara en qué lugar y para quien estaba tocando: le daba lo mismo, o no...

    Él cantaba (con esa voz tan personal), tocaba el piano y la armónica y dejó en el olvido la guitarra.

    No nos dijo ni una palabra. Y ni siquiera los músicos sabían el repertorio que iban a ofrecernos; se lo iba comunicando Dylan personalmente a la banda a medida que iban finalizando cada canción.

    Eso es, cada canción, ahí me di cuenta. Dylan se quita importancia con esa actitud y deja la música en el aire, para que nosotros respiremos.

    Me hizo gracia ver que tras el teclado tenía el Oscar y que tuvimos a Bunbury a 10
    metros.

    Fue tremendo, con un sonido y un repertorio de lujo...

    Un concierto que me deja una huella importante.

    Este fue el setlist...

    The Wicked Messenger
    The Times They Are A-Changin'
    Tweedle Dee & Tweedle Dum
    Just Like a Woman
    Stuck Inside of Mobile with the Memphis Blues Again
    Ballad of a Thin Man
    Highway 61 Revisited
    Can't Wait
    Most Likely You Go Your Way and I'll Go Mine
    Ballad of Hollis Brown
    Floater (Too Much To Ask)
    Honest With Me
    Every Grain of Sand
    Summer Days
    ------
    Mr. Tambourine Man
    Like a Rolling Stone
    All Along the Watchtower



    2
    De: Xavi Fecha: 2004-07-09 10:14

    Superamos las barreras y gracias a Ángel, ahí he podido poner una foto del viejo Bob en acción. Gracias, hermano!!

    A continuación les dejaré un artículo que explica las dificultades y los impedimentos que existen para conseguir imágenes de los conciertos de Dylan. Aprovecho también para agradecer a Ana esos minutos de filmación que quedan para la historia. :-)



    3
    De: Ctugha Fecha: 2004-07-09 10:20

    Dylan realmente debe ser el músico más influyente periférico al rock sobre éste. Por lo demás, sólo decir que dudo que las actuaciones soberbias aparezcan si no se arriesga a destrozarlas (¡¡escuchad los directos de Jimi!!).



    4
    De: Xavi Fecha: 2004-07-09 10:21

    Bob Dylan no quiere fotos

    La aversión del músico a la imagen forma parte de sus principios artísticos

    "Tomar imágenes de Bob Dylan en el concierto que ofreció anteayer en el Poble Espanyol se convirtió para los fotógrafos de prensa en un insólito juego de policías y ladrones, entre ellos y los guardias de seguridad de la compañía discográfica del cantante.
    Los reporteros de EL PERIÓDICO tuvieron que esconder en el calcetín pequeñas cámaras digitales para poder pasar el control de entrada. Una vez en el interior, al desenfundar sus armas, aficionados y periodistas eran conminados por los guardias a dejarlas en la consigna o salir del recinto. Sólo unos pocos volvieron a sus diarios con el orgullo de haber realizado con éxito su misión. Otra opción era publicar una foto de hace un año, sin explicarlo en el texto, tal como hizo La Vanguardia.

    Desde 1988, Bob Dylan no admite cámaras fotográficas ni grabaciones de vídeo de sus conciertos. Algo sorprendente para un artista que, cómo todos, vive de la explotación comercial de su trabajo artístico-musical. El legítimo derecho a la propia imagen choca, en este caso, con el derecho a la información de los periodistas. En la mayoría de conciertos importantes los periodistas gráficos deben firmar un contrato en el que se comprometen a publicar las imágenes sólo en sus medios.
    En el caso de ópera o teatro, donde el ruido de las cámaras puede ser molesto para la correcta audición de la obra, los fotógrafos pueden hacer fotografías en el del ensayo general del día anterior al concierto.

    La aversión de Dylan a ser fotografiado nace de su propia concepción artística: para él, lo importante es lo que se canta, no quién lo canta. Dylan cree en ello con inquebrantable fe. Jamás en 40 años de carrera ha usado pantallas de vídeo en sus conciertos y ha llegado a cantar de espaldas al público. Ahora canta de escorzo, oculto entre el teclado y la penumbra.

    "Alguien me enseñó una foto y yo me reí / La dignidad nunca puede ser fotografiada", canta Dylan en Dignity (1991), toda una declaración de principios. Principios que chirrían en la era de los reality-shows y los artistas prefabricados. Vender una imagen de laboratorio es una estrategia tan arraigada que quien no la acepta es tildado de hereje.
    A pesar de las medidas de seguridad, las webs están llenas de fotos captadas desde el público. Incluso hay decenas de DVD a la venta en el mercado pirata, lo que indica que la obsesión de Dylan nada tiene que ver con la explotación de los derechos de imagen. En eso incluso es ingenuamente permisivo: jamás ha demandado a quienes piratean sus directos, y eso que es, sin duda, el artista más pirateado de la historia. Lo que él detesta es homologar la autopromoción, aceptar esa propensión generalizada al autobombo."

    XAVIER JUBIERRE y NACHO PARA

    Extraído de El Periodico de Catalunya



    5
    De: Xavi Fecha: 2004-07-09 10:46

    CONCIERTO DE UN MITO DE LA MÚSICA POPULAR

    Bob Dylan impone su genio y su leyenda en el Poble Espanyol

    • Unas 5.000 personas aplaudieron al cantautor en el recinto de Montjuïc
    • El recital incluyó los clásicos 'The times they are a-changin'' y 'Like a rolling stone'


    "l concepto de estrella del rock, o del pop, está devaluado. Hay tantos artistas que dicen serlo, que cuando aparece uno que lo es de verdad hay que pellizcarse y despertar. Anoche, en el Poble Espanyol, ante 5.000 personas que agotaron las entradas, Bob Dylan paseó su leyenda y recordó, con un aire de improvisación, que él sí es uno de los grandes.

    La novedad de la gira es ese Dylan pianista que suple al habitual trovador de guitarra y armónica. Así fue, anoche, lo largo de las casi dos horas de concierto: el artista, con sombrero y de negro integral, dirigió inusualmente el recital desde un teclado eléctrico. Empuñó, eso sí, la armónica en muchas de las canciones, pero esta vez dejó la guitarra en casa. Para esa función ya estaban Larry Campbell y Stu Kimball, miembros de una formación de apoyo completada por Tony Garnier (bajo) y George Recile (batería). Todos ellos, uniformados con un traje beige.

    Dylan cambia de repertorio cada noche. Dispone de más de 200 canciones, entre las cuales elige 16 o 17. Altera incluso la pieza con la que abre el concierto. Anoche le tocó a la lejana The wicked messenger, del disco John Wesley Harding (1968). Un arranque en clave de rhythm'n'blues al que siguió todo un himno:The times they are a-changin'.

    Deporte de riesgo

    Reconocer las canciones en un concierto de Bob Dylan es un viejo y conocido deporte de riesgo. Al de Minnesotta le encanta demoler y volver a edificar sus propias composiciones. ¿Iconoclastia? ¿Simple respuesta al aburrimiento de sí mismo? Sea como sea, lo de anoche no fue una excepción, y hasta piezas como Just like a woman no fueron identificables hasta pasados unos cuantos acordes. Versiones deconstruidas, para desesperación de los fans más conservadores. Pero es la ley de Dylan, que incluye no conceder entrevistas ni dejarse fotografiar.

    Su último disco, Love and theft (2002), puso algunos ingredientes al repertorio, como Tweedle dee & tweedle dum. Pero éste alternó pasado remoto y reciente en un concierto en el que hubo reposo folk-rock, aristas de blues, filigranas country con slide guitar y destellos rockeros. El protagonista, con su voz rota de siempre y sin saludar al público, que se mantuvo algo frío. Tan sólo se dirigió a los presentes, ya en los bises, para presentar a los miembros de la banda. De hecho, que prefiera el teclado a la guitarra tiene una ventaja: no puede tocar de espaldas al público, como hizo en alguna visita anterior.

    Stuck inside of mobile with the mobile with the Memphis blues again tomó el relevo con su trama trepidante, evocando los días de Blonde on blonde. Siguió una inesperada Ballad of a thin man, y la tormenta eléctrica de Highway 61 revisited, una canción para la que no pasa el tiempo. La cadencia solemne de Can't wait dirigió la mirada hacia el pasado reciente de Time out of mind, con restos del sonido pantanoso de Daniel Lanois.

    Viaje a los 60
    En Most likely you go your way (and I'll go mine) y Ballad of Hollis Brown regresó a los 60. Imperturbable, alternando acordes de teclado con una armónica que soplaba furiosamente, cedió el protagonismo a un violín para los aires jazzísticos de Floater (too much to ask), emparejada con Honest with me, otra pieza de Love and theft. Y otro título oscuro, Every grain of sand, condujo el concierto hasta el r'n'b melancólico de Summer days.
    Para los bises, Dylan se dejó de rarezas y tiró de clásicos. Tres en total. Un Mr. Tambourine Man vocalmente desfigurado. Un Like a rolling stone abrupto y recibido con vítores. Y un All along the watchtower largo y denso, que transmitió la épica original. Así, sin espectáculo, sin muestras de simpatía, sin frases de la escuela "os queremos", concluyó otro concierto de Bob Dylan consagrado a la música y a su esquivo carisma. Efectivamente, así son las leyes de Dylan."

    JORDI BIANCIOTTO, El Periódico de Catalunya



    6
    De: Crítica de La Vanguardia Fecha: 2004-07-09 10:56

    Genio y figura

    En un crescendo apasionante, Dylan completó el concierto con un ‘Mr. Tambourine man’ inaudito

    "Dijo un sabio artista ruso de cuyo nombre no consigo acordarme que sólo hay una cosa mejor que la tradición: crear una nueva tradición. Y ese es el colosal oficio al que se dedica Bob Dylan desde hace cuatro décadas.

    Enlazando con las raíces de su idolatrado Woody Guthrie, Dylan es el instigador y trabajador más valioso de la historia del folk, el rock y eso que hoy llamamos la canción de autor.

    Genio y figura, su influencia ha sido capital, tanto en la arquitectura de la nueva canción popular, cuanto a la hora de acabar con el mito del vocalista, abriendo con su ejemplo la veda a otras voces no dotadas pero cargadas de argumentos.

    Esta vez, la visita del artista de Minnessota a la Ciudad Condal suscitó una expectación inusitada, con todo el pescado vendido con un mes de antelación y la reventa funcionando a toda pesca. No obstante, y a pesar de las excelencias que no cesó de modelar Dylan sobre el escenario, no se dieron momentos de gran vibración entre el público, tal vez por el ambiente turistificado que se crea en el Poble Espanyol, o sencillamente porque los tiempos han cambiado. Rompiendo con el perfil de “un hombre con una guitarra”.

    Dylan se escudó detrás de un teclado eléctrico a un lado de la caja escénica, tocado con un sombrero negro, siempre de pie e intercambiando comentarios con sus músicos entre tema y tema. A caballo entre el country y el rock and roll, la banda tejió un discurso sonoro fuertemente enraizado y abierto a la improvisación, permitiéndose incipientes desarrollos a lo Grateful Dead.

    El tipo de cobertura ideal, en suma, para la extraordinaria inventiva de un artista que se mostró en todo momento como un maestro en el arte de cambiar las canciones hasta volverlas casi irreconocibles.

    Entre otras maravillas de ayer y de hoy, Dylan abordó a las primeras de cambio una versión rejuvenecida y bastante cañera de The times they are a-changin, para conseguir más tarde un gran impacto a propósito de un fabuloso Just like a woman, que provocó los coros espontáneos del respetable. Todo ello, antes de echar a rodar un explosivo Highway 61 revisited, que puso a prueba el poderío sin límites del grupo asentado en un gran juego de guitarras.

    En un crescendo apasionante, Dylan completó el concierto sacándose de la manga un Mr. Tambourine man inaudito, al que aplicó una sorprendente vuelta de tuerca, y que dio paso al tema más esperado de la noche, el inevitable Like a rolling stone.

    La voz rota del artista de Duluth enfiló, por último, un sensacional All along the watchtower, esgrimiendo por primera y única vez la guitarra, seguramente en una clara invocación a Jimi Hendrix.

    Tras casi dos horas de concierto, Bob Dylan abandonó el escenario, no sin antes despedirse de la satisfecha concurrencia rodeado de sus músicos. Sin limusina ni nada, genio y figura, Dylan desapareció poco después en una furgoneta normal y corriente por la zona trasera del recinto, allá por donde empieza la bohemia real de Montjuïc, con sus gatos libertarios y románticos clochards. "

    KARLES TORRA - 09/07/2004



    7
    De: emma Fecha: 2004-07-09 10:59

    Saludos desde la 61, Xavi.
    Entiendo la fobia a la imagen, ¿y si nos despertamos del sueño y se esfuma bob?.
    esperándolo en el Northwest.Con un trozo de corazón en el midwest.



    8
    De: Anónimo Fecha: 2004-07-09 17:05

    "A veces creo que la gente quiere mi alma" (dylan 1976)
    Su música y su magia, q es parte de mi banda sonora.Con eso basta, bob.



    9
    De: emma Fecha: 2004-07-10 10:45

    "May you build a ladder to the stars
    And climb on every rung,
    May you stay forever young,
    Forever young, forever young..."

    Toda esta emoción que vino del este, me subió al avión que aterrizó en Minnesota, o a los días en Madrid esperando A dylan.
    Esa intensidad de la ilusión previa.



    10
    De: emma Fecha: 2004-07-10 10:49

    Y ya con todas las canciones de Bob sonando por las estancias de la cabeza y el corazón , sigue la dulce espera, ¿Las reconoceré a la primera, cuando llegue al oeste?.
    No importará, estaré foltando en silencio, escuchando a Dylan. Forever young.



    11
    De: ay ! Fecha: 2004-07-10 10:58


    "Ah, but I was so much older then, I´m younguer than that now"

    Bob Dylan: MY BACK PAGES

    Lo ví ayer...




    12
    De: Anónimo Fecha: 2004-07-11 12:52

    que ganas de que llegue el dia 15 y poder ir yo a verlo....



    13
    De: Anónimo Fecha: 2004-07-12 15:08

    grande Bob aunque no esté para nada de acuerdo con su manera de comportarse con el público por muy leyenda que sea



    14
    De: Juan Fecha: 2004-07-12 15:09

    el de antes era yo, un saludo xavi!



    15
    De: pablo Fecha: 2004-07-12 17:13

    "Empezaré diciendo que la calidad del concierto fue muy
    alta,la banda es impresionantemente buena,saben lo que
    hacen y se entienden a la perfección con él.bob no
    saludó, ni siquiera miró al público, sólo en una
    ocasión, y vino enfundado en un traje sureño-cowboy y
    con sombrero(todo negro,mimetizaba con el escenario),no
    tocó otra cosa que el teclado y la armónica(la guitarra
    aunque estaba preparada quedo virginal)y estuvo fabuloso
    en el repertorio.La despedida también tuvo mucha
    clase:él y su banda depié fente al público sin hacer ni
    decir nada,como estatuas,hasta que bob levantó sus dos
    pulgares en señal de agradecimiento"

    En Córdoba.

    Un Dylan parlanchín nos haría desconfiar, me temo.



    16
    De: Xavi Fecha: 2004-07-13 07:31

    "El distrito de la ladera central de Duluth tenía una población predominantemente judía y polaca. Y contaba con una sinagoga al final... En 1946, un año después del final de la guerra, Bob entró en la escuela primaria. Aquel año debutó en una fiesta familiar. Cuando le llegó el turno un Bob de 4 años dió una patada en el suelo reclamando atención : "si todos guardan silencio cantaré "some sunday morning". Los presentes aplaudieron y le pidieron otra :"accentuate positive", melodías de época que sonaban en la radio... La segunda vez en una boda. A l principio no quería. Una vez más comenzó pidiendo silencio" si hay silenció cantaré". La gente exclamaba q era brillante, cantaba las cancione sde la radio, en vez de las infantiles... Por las noches sintonizaba las emisoras de radio de chicago, little rock, arkansas, illinois y las del sur: lousianna. Ya era huraño y burlón de pequeño..." etc

    Howard Sounes

    (gracias emma!)



    17
    De: emma Fecha: 2004-07-13 09:19

    "Ayúdenme a recordar los 60, que lo olvidé", dijo Bob no hace mucho. Su ídolo era woody G, por él la armónica
    Lo buscó,lo conoció y cantó para él.
    Un gran testarudo, Bob.
    Me gustan esas aproximaciones primeras a la sensibilidad de Dylan.
    Aún sabiendo que hay mucha leyenda y fabulaciones a su alrededor.



    18
    De: Anónimo Fecha: 2004-07-13 09:21

    BOB DYLAN. LA BIOGRAFÍA.
    Reservoir books
    Howard Sounes.



    19
    De: emma Fecha: 2004-07-13 09:23

    Saluditos a todos.
    ¡aún no llegó al oeste!
    La anónima de arriba soy yo.



    20
    De: chencho (Vendo chicha) Fecha: 2004-07-13 12:35

    Creo que los caminos hacen que nos encontremos,veo a gente aquí que me suena de algo.
    bueno sólo me metí en el blog por su nombre (pájaros mojados)porque el cocnierto lo ví junto a quique gonzalez,sólo quería comentar eso,es majo y extremadamente tímido.Me alegro de haber entrado y haber leido vuestras postcon las críticas del concierto,a partir de ahora frecuentaré más este blog.Saludos.



    21
    De: Xavi Fecha: 2004-07-13 13:06

    Bienvenido Chencho!

    me ha gustado tu frase sobre los caminos!

    nos vemos por aquí!



    22
    De: Xavi Fecha: 2004-07-15 11:37

    Entrevista a Bob Dylan

    Tiempo estimado de lectura 6'46''

    "Nunca me propuse escribir de política"

    Con una trayectoria enorme en sus espaldas, reflexiona sobre sus orígenes folk y sobre su necesidad de permanecer como artista. Y cuenta que compuso Blowing in the Wind "en diez minutos".


    "No, no, no" dice Bob Dylan con seguridad cuando se le pregunta si los compositores que recién comienzan deben aprender su oficio estudiando sus discos, que es lo que hicieron exactamente miles de ellos, durante décadas.

    "En realidad es natural que alguien trate de hacerse a imagen y semejanza de otro" explica, abriendo la puerta de un tema que siempre estuvo vedado para los periodistas; esto es, el proceso que sigue Dylan para componer. "Si quisiera ser pintor, creo que trataría de ser como Van Gogh; si fuera actor, creo que actuaría como Laurence Olivier. Y si fuera arquitecto, pensaría en Frank Gehry. Pero no se puede copiar simplemente a alguien. Si nos gusta una obra, lo importante es conocer todo aquello con lo que estuvo en contacto esa persona. Aquel que quiera ser compositor debería escuchar toda la música folk que pueda para estudiar la forma y estructura de algo que existe desde hace cerca de 100 años. Yo volvería a Stephen Foster, por ejemplo", explica.

    Por espacio de cuatro décadas, Dylan fue una gran paradoja norteamericana. Un artista que logró revolucionar la composición popular con su obra crudamente personal y provocativa, pero que siempre mantuvo a todo el mundo a distancia de su vida privada. De hecho, no tuvo que pensar mucho para el título de su última película, Enmascarado y anónimo.

    Dylan dijo muchas veces que nunca se propuso cambiar a la sociedad o a la composición de música pop, pero está claro que siempre tuvo en mente el propósito de vivir de acuerdo a los ideales que vio en la obra del compositor de folk Woody Guthrie, nacido en 1912, en Okemah, Oklahoma. A diferencia de las estrellas de rock que lo precedieron, su meta principal no fue figurar simplemente en los charts. "Siempre admiré a los artistas verdaderos muy dedicados a lo suyo. Y me propuse aprender de ellos -confiesa-. La cultura popular termina rápido por lo general. Yo quise hacer algo que pudiera permanecer al lado de los cuadros de un Rembrandt".

    "Para mí, Woody Guthrie fue lo más", revela Dylan, que a los 63 años todavía tiene los famosos rulos que enmarcan de forma tan espléndida su rostro, tal como aparecía en las tapas de los discos cuatro décadas atrás. "Las canciones de Woody Guthrie versaban sobre todo y al mismo tiempo. Hablaban sobre los ricos y los pobres, sobre los negros y blancos, sobre los momentos buenos y malos de la vida y sobre las contradicciones entre lo que enseñaban en la escuela y lo que pasaba en la realidad. Guthrie decía en sus canciones todo lo que yo pensaba pero no sabía cómo expresar. Pero no me gustaban sólo sus canciones. Su voz era muy punzante. Además tenía una excelente dicción."

    Dylan finalmente se dio cuenta de que componer era lo que podía mantenerlo más aislado. Había fantaseado antes con la posibilidad de hacerlo, pero en su momento le pareció que no contaba ni con el vocabulario ni con la experiencia de vida suficientes como para hacerlo.

    La estrella es la canción

    Bob Dylan, cuya obra y vida personal fueron analizados en una cantidad de libros suficiente como para llenar la pared de una biblioteca, parece recibir con agrado la chance de hablar de su arte pero no de su persona o historia. "Para mí, el intérprete no interesa. Son las canciones las que son las estrellas de un show, no yo". Dylan odia también concentrar su atención en el pasado. "Trato siempre de pararme en el presente. No me gusta mostrarme nostágico ni narcisista. Ni como compositor ni como persona. Pienso que la gente exitosa no se queda estancada en el pasado. Sólo los perdedores hacen eso".

    De todos modos, su sentido de la tradición es fuerte. Le gusta considerarse parte de una hermandad de escritores cuyas raíces están en las melodías folk, blues y country de Guthrie, la familia Carter, Robert Johnson y muchos otros baladistas ingleses y escoceses.

    Hay quienes se quejaron a lo largo de los años de que las canciones de Dylan eran demasiado ambiguas y que parecían un ejercicio de retórica narcisista. Con todo, la mayoría de los críticos aseguran que las imágenes enfrentadas, a veces, de Dylan, son su mayor fuerte. Pocos autores del pop norteamericano compusieron letras tan inquietantemente bellas y desafiantes como Just like a woman, aquella canción de mediados de los 60. "No soy muy bueno para definir las cosas -admite. Aun si pudiera decirle de qué se trataba la canción, no lo haría. Es quien escucha la canción el que debe descubrir qué significa para él".

    Sus comienzos
    La sensibilidad por el pop de Dylan se forjó mucho antes de que viajara a la Costa Este en el invierno de 1960-61. Robert Allen Zimmerman creció en la aislada localidad de Hibbing (Minesota), lugar en donde descubrió que le gustaba la música country, los blues y el primer rock 'n' roll que escuchaba a la noche en una emisora de Luisiana, que era la que mejor recibía.

    Dylan respeta de todos modos a muchos de los compositores de la época previa a la aparición del rock y cita a Cole Porter como su favorito. De todos modos, nunca sintió que estos compositores le hablaran. La música que sí sentía que le hablaba en sus años de adolescente allá por los 50 era el rock and roll, Elvis Presley en especial. Pero después de la fuerte inclinación por ese ritmo que estaba copando al mundo y que sintió a fines de los 50, Dylan buscó una nueva inspiración. Comenzó a escuchar al Trío Kingston.

    Antes de enamorarse de la obra de Guthrie, Dylan siguió a otros héroes del folk, como Odetta y Leadbelly. Pasó meses actuando en clubes de Mineapolis antes de emprender el gran viaje hacia la Costa Este de Estados Unidos. Ir a Nueva York en lugar de al centro musical rival de Los Angeles le pareció un camino obligado. "Porque todo lo que yo conocía venía de esa ciudad. Escuchaba por radio los partidos de los Yankees, de los Giants y de los Dodgers. Todos los programas de radio eran de Nueva York. Al igual que todas las discográficas. Era como si Nueva York fuera la capital del mundo en ese momento".

    Dylan comenzó a componer mucho en Nueva York. "Admito que ya había leído mucha poesía para la época en que compuse las primeras canciones -recuerda-. Leía a los grandes poetas en la forma como algunos leen a Stephen King. La obra de Edgar Allan Poe me impactó muchísimo. Pero también la de Byron, Keats y otros".

    Cuenta haber compuesto con tanta rapidez sus canciones en los años 60 que a veces no se iba a dormir porque tenía miedo de perderse algo.

    La elección de los temas
    Algunos compositores se sientan a escribir durante dos o tres horas por día, por lo menos, tengan ganas de hacerlo o no. Otros esperan el momento de la inspiración. Dylan se burla, en realidad, de esa disciplina de escribir todos los días. "No soy un compositor tan serio -dice con una sonrisa-. Las canciones no se me ocurren de repente. Están en mi cabeza por algún tiempo hasta que me doy cuenta que es importante recordar todas las piezas hasta poder unirlas".

    Escribe sus canciones en una máquina de escribir, a veces, pero por lo general opta por la birome porque dice que así escribe más rápido. "No dedico demasiado tiempo a corregir lo que escribí. Hago cambios, a veces, pero mis primeras canciones, por ejemplo, fueron todas el resultado, en su mayoría, de los primeros borradores".

    Los temas de las canciones nunca fueron un problema. Cuando Dylan comenzó su carrera, la Guerra de Corea (1950-53) acababa de concluir. "Todo el mundo tenía a esta guerra en la cabeza. El comunismo todavía era importante y el movimiento de civiles estaba naciendo. Había muchas cosas de qué escribir -recuerda-. De todos modos, nunca me propuse escribir de política. No quería ser un moralista político. Ya había gente que se dedicaba a eso".

    Dylan sacaba de los diarios muchos de los temas para sus canciones, como lo hizo con el caso de un millonario de Baltimore condenado a nada más que seis meses de cárcel por matar a su mucama.

    Con el tiempo, su música llegó a influenciar no sólo a sus contemporáneos -incluídos los propios Beatles. con John Lennon a la cabeza- sino a todos los que lo siguieron. La presión a la que se vio sometido fue tan intensa que, luego de un accidente en moto, en 1966 desapareció durante algún tiempo de los escenarios. Reanudó su carrera en los 70, cuando hizo una famosa gira y grabó uno de sus álbums más elogiados: Blood on the Tracks. En los años 70 y 80 produjo algunas joyas. Y para los 90 pareció estar cansado de componer, o simplemente de ser medido según los patrones que había fijado en los 60. De todos modos, en 1997 ganó un Grammy por su álbum Time out of Mind. Su canción Things Have Changed, de la película Wonder Boys (N. de R.: en la Argentina se conoció como Fin de semana de locos), ganó un Oscar también en 2001 por Mejor Canción Original.

    "Compuse Blowing in the wind en 10 minutos. Me limité a ponerle palabras a algo que había aprendido seguramente en los discos de la familia Carter. Así es la tradición folk. Uno usa lo que recibió por otro lado…", concluye.

    Robert Hilburn. LOS ANGELES TIMES Y CLARIN. Traducción: Silvia Simonetti



    23
    De: emma Fecha: 2004-07-15 13:34

    Gracias Xavi.Lo veremos en León esta noche.
    Flota en las conversaciones.
    " Es quién escucha la canción quién debe descubrir qué significa para él."
    Eso pensaba, siguiendo sus enseñanzas.
    Un abrazo.



    24
    De: miguel angel Fecha: 2004-07-15 20:16

    i like a rolling stone!!!!!xavi cada dia doblando banderas y acariciando sueños!!!
    tenemos que vernos para darte los cd's de quique ok!!!!suerte caballero



    25
    De: Anónimo Fecha: 2004-07-16 13:39


    "Paraíso perdido
    Todos tenemos uno. Una arcadia con la que suspiramos, una postal. El mío es
    éste.(Portada de freewheelin' bob dylan)
    "Like Dylan in the movies" y bueno, siempre que la escuchaba me acordaba
    de esta foto. Sobre todo de esta, de ir abrazado a una chica como esa por
    greenwich village, y pilotar toda la maquinaria de cambios de los 60. El
    folk-rock, probablemente mi música favorita. Dylan, la cúspide de mi
    pirámide. Porque, aparte de todo, tiene LA imagen."C.(e.m)



    26
    De: emma Fecha: 2004-07-16 13:40

    Viajé a León con la esperanza de que fuese un concierto más íntimo.
    Bob parecía de buén humor :sonrió, se movió, habló...
    Un concierto inolvidable y muy cálido.
    "forever young"



    27
    De: María en prosa Fecha: 2004-07-17 03:16

    Gracias Bob por un mes espectante, un concierto inolvidable y una vida de emociones.
    En fin ¿que mas decir? aun tengo el pulso tocado. Que vivas muchos años!! ojala mis hijos puedan verte



    28
    De: ainhoa Fecha: 2004-07-19 16:51

    hola xavi..yo soy de santiago de compostela y tuve la oportunidad de verlo el sábado. aquí cantaba con gary jules, the corrs y otro más al que no me quedé a ver....tuvimos a eva amaral como telonera improvisada, ya que ella había venido a ver a bob dylan y la subieron al escenario en vista del retraso del primero en actuar, gary jules....
    que deciros...bob dylan no es que me encante, pero me gusta. adoro la canción de hurricane, adoro a calamaro, y calamaro adora a bob dylan...bob me decepcionó. a mí y al 90% de las personas que estaban a mi alrededor en el concierto.no tocó ninguna canción conocida, salvo mr. tambourine man y like a rolling stone y all along the watchtower en los bises. confieso que me aburrí bastante, tocó canciones completamente desconocidas para mí, no nos miró hasta pasada una hora de concierto.....
    he aprendido que a los mitos no hay que tocarlos, hay que dejarlos donde están. nunca vi a andrés calamaro en concierto, ya no me quedan ganas
    bob dylan decepcionó



    29
    De: emma Fecha: 2004-07-19 20:41

    Yo soy gallega, pero fuí a León porque no quería verlo en macroconcierto. No me decepcionó, y en años anteriores tampoco.
    Sé que no juega a hacerlo fácil. Me gusta así. Tal vez siga levantando pasiones por eso.
    En Compostela muchos quedaron decepcionados.
    Era la despedida del festival, las autoridades..etc.
    No te decpciones por eso. Andrés en directo merecía la pena. Sólo q ahora no da conciertos.
    saluditos.



    30
    De: ainhoa Fecha: 2004-07-20 10:15

    emma,creo q en león tocó en la plaza de toros y un par de amigos iban a ir, ya que viven allí. no tuve la ocasión de llamarlos y preguntarles, pero supongo que allí sí q estuvo bien...creo q fue mala suerte, la suerte no se balanceó y no me tocó.... :(



    31
    De: emma Fecha: 2004-07-21 12:29

    Bob Dylan, de vuelta
    Carlos Reigoso. La Voz de Galicia
    20/7/04


    HA VUELTO a Santiago de Compostela el hombre que siempre estuvo de vuelta (e incluso de espaldas). Ha vuelto este sábado, con sus 63 años a cuestas, para ser el mismo que nunca se fue: el Bob Dylan de Blowin in the wind y el de Love and thef , el de Los tiempos están cambiando y el de New morning .

    Un creador único. Diferente (siempre, cada vez). Insobornable. Insustituible. El gran poeta del folk-rock. El deslumbrante rey de una carretera hecha pedazos de sueños. El genuino rebelde sin nombre de las naciones de Wight y de Woodstock. El despiadado defensor de causas aparentemente perdidas. El irónico saqueador de sistemas obsoletos. El látigo imprescindible de nuestras propias expectativas, siempre estúpidamente desmesuradas.

    Ha vuelto ahora sin haberse ido nunca, y cada vez que vuelve parece que es la última oportunidad que tenemos de estar con él, de poder decir: Yo vi a Dylan ¡en Compostela! Yo estuve con ese gran hombre que no da un duro por estar conmigo (así es el juego). Yo conocí al cantautor por excelencia, al que arrasó en los años sesenta, hasta el punto de transformar todo lo que vino después...

    Yo sí, yo estuve con él en la película Pat Garret & Billy The Kid . Él era un segundón llamado Alias. Yo era Billy El Niño, el pistolero más rápido al oeste del río Pecos. Estábamos en un cine y no pude evitar esta transubstanciación. Desde entonces no lo he vuelto a ver. Pero sé que él siempre regresa al lugar del crimen . Varía las formas, pero no el fondo. Sus palabras permanecen. Ni siquiera él se atreve a cambiarlas: sabe ya que no son suyas, sino nuestras. Son el argumento de nuestras vidas, sobre todo en lo que éstas tienen de equivocadas. ¿Con qué derecho podría alterarlas? Con ninguno. En verdad, sólo puede interpretarlas de nuevo. Y cuando lo hace, el pasado revive, el presente se engrandece y el futuro se convierte en una ironía más fácil de sobrellevar.

    Con su imagen chaplinesca y su mirada esquiva (propia de alguien tímido y celoso de su intimidad), vino a decirnos que todavía no se ha ido. Que ha vuelto. Y que el Apóstol Santiago y él están de nuestra parte. Palabra de Dylan.



    32
    De: emma Fecha: 2004-07-21 12:31

    Animo, otra vez será. Y mientras seguir escuchándolo.
    saluditos.



    33
    De: angel theangel Fecha: 2004-07-21 18:24

    Ainhoa
    yo si vi varias veces a Andres en directo y te puedo asegurar que era una autentica gozada... una maravilla...en serio
    si algun dia tenemos la alegria de que vuelva a tocar no te lo pierdas....no se que rumbo tomaria andres en una nueva gira, pero seguro que la experiencia merecería la pena.



    34
    De: chencho (Vendo chicha) Fecha: 2004-07-22 12:41

    Ojalá porque yo aún no tuve oportunidad de verlo, y voy perdiendo las esperanzas de porder verlo alguna vez.Saludos y gracias por poner esa entrevista Xavi.



    35
    De: María en prosa Fecha: 2004-07-22 14:39

    Yo estuve en Leooon!!!!!!!! Fue memorable, para mí, el mejor track list de toda la gira nacional!!!

    Xavi, que te lo pases muy bien en Italia (suertudo) nos vemos en agosto



    36
    De: miguel angel Fecha: 2004-07-25 18:09

    mi vida no quiere subirse a las nuves



    37
    De: emma Fecha: 2004-07-26 15:03

    "Si pudiera vivir dentro de una canción para siempre todas mis
    desgracias serían hermosas. Y eso le daría a las desgracias
    otro sentido. Igual que las desgracias de Billie Holliday consiguen
    ahuyentar las mías, mis desgracias pasarían a ser quitanieves
    de la puerta de otro."
    Ray Lóriga. Héroes

    Dylan decía :lay lady lay.

    feliz travesía a tu ithaca, xavi.



    38
    De: duermevela. Fecha: 2004-08-02 15:54

    Estos días "blue moon",como la canción.
    Y después escuché a dylan. Era demasiado influjo. Hasta se podían ver arenales, con marea baja y hechizados por la luna.
    Playas de sirenas, con sus cantos.Cerca de la costa de la muerte.



    39
    De: Rogelio Llanos Fecha: 2007-10-08 20:41

    Me encantó este blog. Toda la pasión de los dylanófilos. Pasión que yo comparto plenamente. Emoción que también comparto y que la viví en la Arena de Oberhausen 2005 y en el Le Zenith de Paris 2005. Forever Young, Bob. Y un saludo a todos los que admiran al viejo, que, con toda seguridad, morirá como los héroes del Far West, en el escenario, con las botas puestas.



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